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El Quijote de Sincelejo

Sincelejo es la Dulcinea de Nica

Caminar las calles de su natal Sincelejo, saludar y conversar con su gente, esculcar su historia, es quizás lo que más le apasiona en la vida. Para él nada es comparable con el placer de transcurrir las mañanas, las tardes y los anocheceres recordando sus tiempos de niñez y juventud, cuando era fácil andar, correr y laborar en los extensos campos de la comarca que hoy añora con nostalgia y, de la cual, habla con una mezcla de alegría y tristeza propia de un testigo de los tiempos, porque la actual se la deja a los de corazón acorazado.

A paso lento y seguro recorre su pueblo y muy pronto conquista el cariñoso saludo de quienes lo reconocen en sus distintas facetas como el hombre de las efemérides, el historiador, el poeta y todo un caballero andante, dueño de una filosofía del amor con la que quiere transformar el mundo, semejando un Quijote, con ideales claros y precisos para su entrañable Sincelejo.

Él es Nicanor Martínez García: un héroe sin armaduras que ha librado incontables batallas para convertirse en el personaje que, desafiante como “el ingenioso Hidalgo”, lucha convencido de conseguir grandes ideales para su tierra, su amada Dulcinea, hasta alcanzar la gloria final.

Este hidalgo caballero, mariscal de pura cepa, no por haber sido militar, sino por su abrumadora sucreñidad, en el trasegar de la vida ha visto y conocido lo bueno y lo malo de su Sincelejo del alma. Por eso decidió leer y leer sobre su pueblo y, tanto se enfrascó en su lectura, que se le pasaron las noches y los días llenándose de argumentos para ser hoy el único en su especie en la capital sucreña. Desde entonces, nunca más volvió a ser Nicanor Martínez García, sino, simplemente Nica.

Así, ahora ante un mundo ruin, miserable y falaz, Nica recopila lo bueno en sus escritos para lograr que lo malo se diluya y sus sueños se cumplan, pues, al igual que él, sus días caminan y quiere, a sus 70 años, saber que con sus escritos ha sembrado una semilla en una tierra de tanto antaño como la quiere para el mundo actual.

Al igual que el caballero andante de triste figura y gran valor, Nica es considerado, por muchos de sus queridos coterráneos, el más sabio de los locos o el más loco de los sabios de este mundo, que no ha fracasado ante su inquietud de llenar todo de amor a punta de historias de Sincelejo, pues uno de sus sueños es desarmar al hombre de tanta violencia y conseguir que muchos “Sanchos” lo sigan sin ninguna mancha y sean, todos, multiplicadores de acciones de hombres de bien, para morir con honor o vencer, sin dejar de lado la nobleza, pues es así, según él, que triunfa la virtud.

Dice que nació para lo que hace, recordar muchas cosas y esculcar las historias. Así, desde su juventud, comenzó a escribir para dar inicio a la época en que empezó a despertar en él un hombre enamorado del amor.

Son cientos de historias que reposan inéditas en los archivos de Nica

Nica y sus efemérides

Son muchos los escritos que Nica ha realizado y, pese a que la gran mayoría ya han sido leídos, todavía ninguno está publicado. Su sueño es que estos sean impresos y puedan estar en las bibliotecas de muchas instituciones educativas y en las manos de gentiles personas que quieran conocer la historia de Sincelejo.

Uno de esos libros, aún inédito, son “Las efemérides de Nica”, en el cual, día a día y mes a mes, cuenta los hechos de la historia de Sincelejo, porque para él, esta es la llama que nunca se apaga. En otro se encuentran descritas historias de personajes, situaciones y lugares que la gente debe conocer.

“Yo defiendo a capa y espada la historia de Sincelejo, tradiciones e idiosincrasia, porque un pueblo sin historia, es un pueblo sin cultura. Soy muy amante de las historias, de lo que ha pasado en nuestro terruño, cómo ha venido evolucionando Sincelejo, desde las distintas épocas. Quiero involucrar a todos en esto, porque el pueblo les ha dado mucho amor y deben quererlo”.

No es casualidad, entonces, después de tanto escribir y escribir, de escudriñar cada uno de los rincones de su terruño, que Nica añore el Sincelejo de antes, el de las décadas de los 40 y 50, cuando el poblado latía con ansias de progreso y avanzaba en un hervor de fábricas de camisas, perfumes, jabón, gaseosa, distinto al presente en el que de aquello solo queda el recuerdo.

“Sincelejo era un pueblo de mucho progreso, teníamos las fábricas de camisas La Lastín, La Henryn, La Moncho, La Joty y ya no tenemos ni una. Comenzando el siglo XIX teníamos la fábrica de gaseosa de Huertas Pérez, las gaseosas Sky y luego la Postobón y ahora no tenemos nada. Duele pensar que Sincelejo se estancó, pese a su privilegiada ubicación geográfica, pues por aquí tiene que pasar toda la gente que se dirige desde el interior del país a la Costa Norte arriba”.

Sincelejo ha sido la inspiración de Nica y, conociéndolo como lo conoce, no entiende por qué el atraso. Sin buscar responsables, cree que somos todos y más, aquellos a quienes poco o nada les importa, porque no le han dado el amor que se merece la ciudad.

El desenfreno de Sincelejo

En Sincelejo Nica ha pasado los mayores y mejores momentos de su vida, presenciando sus triunfos y derrotas, lo que le ha dado una gran vocación de servicio por su ciudad. La misma que según él, deben tener los dirigentes y políticos, porque así comenzaría a cambiar el rumbo de la ciudad.

“(…) Cuando aquí sienten bases empresas, la ciudad comenzará a cambiar. Que nuestros políticos se interesen más en el desarrollo, que en enriquecerse. Cuando nuestros políticos tengan más vocación de servicio, que ganas de hacerse millonarios, comenzaremos a progresar”.

Sabe que algo tan propio como la fecha de fundación de Sincelejo no es relevante para la mayoría, pues a través del tiempo, la gente ha preferido celebrarle el cumpleaños a un señor en el mes de enero, y no la creación del poblado.

“Sin darnos cuenta le estamos celebrando el cumpleaños a Sebastián “El Chano” Romero, un portentoso ganadero que trasladó para el mes de enero las fiestas de toro que tradicionalmente se realizaban en octubre, buscando con perspicacia, celebrar su cumpleaños el 20 de enero. Esto, en el plano cultural es fatal, porque hemos olvidado la verdadera fiesta que debe ser el festejo de la fundación de Sincelejo, su comienzo como poblado. Cuando Francisco De la Torre y Miranda llegó en el año de 1775, encontró un pueblo disperso. Entonces, organizó a sus habitantes, trazó calles, repartió los lotes y ahí nació Sincelejo. Esa fecha si es importante y debe ser celebrada, pero es desconocida por muchos, más por las nuevas generaciones que no conocen ni siquiera cuáles son los colores de la bandera de su ciudad”.

En ese desenfreno, para muchos locura, Nica casi que le dicta diariamente un curso de sucreñidad a la gente, buscando solitariamente un Sincelejo mejor. Su misión es esa y por eso es fácil encontrarlo caminando por las calles del centro histórico, perfumado con las flores silvestres y la ambrosía de las rosas del jardín de su propia casa en el barrio 20 de Julio, donde tiene la complacencia de haber vivido la vida a entera satisfacción, sin perjudicar a nadie, brindando siempre amor y una filosofía que lleva el sueño de alcanzar mejores destinos para su Sincelejo, aunque deba el infierno pisar.

Pese a todo lo hermoso de sus escritos, en su corazón siente dolor y amargura por el deterioro de la vida; esa en la que los niños ya no juegan, sino que matan y en la que muchos quieren un presente y un futuro mejor, pero pocos se esmeran por alcanzarlo.

Nica, el último contador de las historias de Sincelejo

Una historia de altruista

Con paso definido y firme expresión en su voz y rostro, Nicanor Martínez García se convirtió en un gran contador de la historia de Sincelejo, a la que le da rienda suelta en las mañanas, en las tardes y en las noches, sin pedir nada para él, pues desde mucho antes de convertirse en Nica, siempre ha amado, no lo que es, sino en lo que podía llegar a convertirse.

Aclara que, en sus andanzas de la búsqueda de los datos precisos de Sincelejo, viajando incluso a otras ciudades como Cartagena, no buscó nunca el placer de la historia para él, sino para los demás, su pueblo.

Dice que sus sueños no son imposibles, pues sus ganas de vencer y alcanzar nobles ideales son enormes. Por eso siempre ha enseñado a los suyos a enmendar los errores, amar con pureza y bondad y con fe, una estrella alcanzar. Pero sabe que para esto le faltan más “Sanchos”, que al igual que él, no se salgan de sus cabales.

“Mi gran interés es avivar en la gente nativa de Sincelejo y la que vive aquí, la sincelejanidad y por eso en esta lucha faltan más personas, pues tiene que haber más gente que se meta en su corazón a este pueblo, para que las futuras generaciones vivan un Sincelejo mejor al que nosotros hemos vivido. Eso se logra con conciencia y educación, sobre la cultura y no ideología”.

Todo un Quijote, con un gran afán que cree que lo va a lograr, sin importar el esfuerzo, ni el lugar, pues su lema siempre será un Sincelejo mejor. Sabe que si logra el sueño que la gente tenga un mayor amor por su terruño, su alma dormirá en paz al llegar el instante final.

Así pasan las mañanas, las tardes y las noches de Nicanor Martínez García, rodeado de sus familiares, de sus amigos, que ven en él al hombre de las miles historias, al Don Quijote, que de frente a las efigies de Antonio De la Torre y Miranda y Francisco de Paula Santander, en el centro de Sincelejo, lucha con ideas clara para que su pueblo alcance un lugar de privilegio, pues para él, la historia es la llama que nunca se apaga y al igual que el amor, sin esta nadie puede vivir.

 

Por: José Javier Sarmiento Martínez

 

 

 

 

 

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