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Corrupción y pobreza celebra Sucre en sus 52 años

La subregión de la Mojana ha sido una de las principales víctimas de la corrupción en el departamento de Sucre.

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Lamentablemente o infortunadamente no podemos decir que los hechos y personajes que aparecen en el presente escrito son ficticios y que no son producto de una similitud, pues son reales y no obedecen a ninguna coincidencia. Cualquier situación que no pertenezca a la realidad, es responsabilidad exclusiva del autor.

Han pasado 52 años desde aquel 1 de marzo de 1967, cuando en medio de un gran alboroto en la plaza principal de Sincelejo, la Olaya Herrera, el entonces presidente de la República, Carlos Lleras Restrepo, acompañado de su comitiva, posesionó al primer gobernador, Julio Alejandro Hernández, quien aseguró que su gobierno sería de trabajo y justicia social.

Y así inició su vida político-administrativa este departamento, luego de una gran lucha de un grupo de personajes, olvidados en la historia, a quienes reconocen solo como los pioneros. Muchos de ellos, ya en la gloria eterna, quizás desilusionados, como los que aún están vivos, jamás imaginaron que este pedazo de tierra se iba a convertir en el fortín más grande de pobreza y corrupción. Obviamente al pensarlo, no hubiesen jamás luchado por la creación de Sucre.

SIN VERGÜENZA ANTE EL MARISCAL

Sin embargo, hoy en un gran acto, en la Plaza Caribe de la Gobernación, se asomará el cuestionado gobernador de Sucre, Edgar Martínez Romero, quien llegó al poder en medio de engaños a sus electores con el eslogan Sucre Libre de Corrupción, y sin el menor asomo de vergüenza, impondrá la ofrenda floral a la imagen de Antonio José de Sucre, quien debe estar revolcándose en su tumba, viendo desde el más allá la clase de gobernantes que han manejado la tierra que lleva su ilustre nombre. De seguro que el Mandatario, si aún le queda algo de pudor, no mirará a la cara del monumento del mariscal venezolano.

La suerte de Sucre ha sido la peor, como dicen los estudiosos del tema, solo comparable a la del Chocó. Del actual mandatario se podría decir que a su llegada al cargo ya venía carcomido internamente por la corrupción, cuando todo su pueblo esperaba que atacara este flagelo y así, entre escándalos, hemos visto escenas que confirman sus íntimos lazos con Álvaro García Romero, alias “El Gordo”, condenado a 40 años de prisión por la masacre de Macayepo Bolívar y con su hermano, Juancho García, condenado por corrupcón. Notorios han sido los tropiezos por hechos de corrupción en contratos como el de la carretera Las Tablitas-San Marcos, el de la vía El Cauchal, en la Mojana; el del Programa de Alimentación Escolar, el de la vía San Onofre-Berrugas, ramal El Rincón del Mar, que aún no despega; el de dotación a docentes y personal de planta, el de compra de equipos y medios de transporte a la fuerza pública, vehículos que el año anterior permanecieron por más de 3 meses estacionados en la Plaza Caribe, precisamente por problemas en la compra y por el nombramiento de funcionarios a quienes los cargos les han quedado grande.

Similar situación se registró en el gobierno de Julio Guerra Tulena, en el que se destaparon varios carteles delincuenciales a través de los cuales desfalcaron al Departamento.

Aquí en Sucre, prácticamente, nació la parapolítica. Fue en esta zona del país en donde se conocieron los primeros capturados por este fenómeno. Allí se vieron involucrados los gobernadores, Jorge Anaya Hernández, Salvador Arana Sus y Erick Julio Morris Taboada, todos detenidos y condenados por sus acciones non sancta y por su mal vivir y pensar, con el que acabaron este pedazo de tierra.

Todos ellos elegidos por voto popular, como lo fue Héctor Pérez Santos, cuestionado por el manejo de los recursos del Plan Torniquetes, unos 4 mil millones de pesos, que debían ser destinados en el año 1995 a las emergencia por la ola invernal en la Mojana. Sin embargo, para muchos esa platica se perdió y para otros está invertida en uno de los hoteles más lujosos de Sincelejo.

Y una vez más vuelve y juega Edgar Martínez, el primer gobernador por elección popular y ahora presidiendo, quizás, el gobierno más corrupto de toda la historia de Sucre. Él es doblemente responsable de que este Departamento no sea un jardín primaveral y mucho menos un paraíso, como tampoco un tesoro. Sin embargo, hoy tomará la ofrenda floral, caminará con su prepotencia de pavo real, sonreirá hipócritamente, aunque la hiel siga fluyendo por todo su organismo, empeorando su amargura, y posará ceremonioso frente al Mariscal Antonio José de Sucre. Quizás le pida perdón.

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